Es una técnica mínimamente invasiva que se realiza de forma ambulatoria. Se le extrae al paciente una pequeña dosis de sangre similar a una analítica común (entre 2 y 8 mililitros) con una pequeña aportación de anticoagulante. Esa sangre se somete a un proceso de centrifugado que permite separar la fracción más rica en plaquetas que contiene Factores de Crecimiento.

Posteriormente se separa la parte más rica en factores de crecimiento descartando el resto, se le añade cloruro cálcico para liberar los factores de crecimiento plaquetarios y se inyecta directamente en la zona a tratar o en nuestro caso, a rejuvenecer.
La administración intradérmica de plasma rico en plaquetas se ha manifestado como un estímulo para la producción de colágeno tipo I por parte de la cèlula y los tejidos.
La inyección intradérmica de factores de crecimiento produce cambios clínicos notables sobre la piel envejecida, pues restaura la vitalidad cutánea, aumenta el grosor de la piel, recupera la consistencia elástica, mejora la afluencia vascular, estimula las secreciones, y mejora la tersura y apariencia de la piel. Los factores de crecimiento regulan la remodelación de la epidermis y de la dermis, y tienen una gran influencia sobre la apariencia y textura de la piel.El plasma rico en factores de crecimiento es una de las herramientas regenerativas más novedosas en la medicina antienvejecimiento, y son notables sus efectos.
En la actualidad es considerado como el tratamiento básico del antienvejecimiento cutáneo, ya que no es un tratamiento correctivo, sino regenerativo.
De hecho regenera los tejidos internos, sobre todo los de sostén, los que consiguen sujetar las estructuras, como el ácido hialurónico, el colágeno y la elastina, todos ellos relacionados con la firmeza y tersura de la piel.
El resultado es positivo a corto y a largo plazo. No provoca alergias ni reacciones en forma de nódulos o granulomas porque se trata del propio plasma y a cada persona se le aplica las sesiones que necesita según el caso a tratar